La isla grande de Chiloé, es una tierra donde se mezcla la mitología con la naturaleza, el mar y las tradiciones. De su arquitectura característica, centrada en las maderas nobles de alerce y ciprés, destacan las iglesias, que datan de los siglos XVIII y XIX, lo que invita a hacer un recorrido por la historia local. Dieciséis iglesias han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad.
Además, destacan los palafitos y las leyendas centradas en el mar, como también las fiestas costumbristas en los períodos estivales. Su gastronomía con cazuelas chilotas, asados al palo y el famoso “curanto en hoyo”, son delicias que constituyen experiencias únicas.
Se llega atravesando el Canal de Chacao, navegando 25 minutos en trasbordador.